AJENOS
Cuántas veces he amado,
pregunta con vigor mi olvido...
Las manos, ofrendados instrumentos
tienen del quehacer de los recuerdos
mucho o nada que ver,
según se mire...
Unas veces cual majestad inerte
tomaron de esos cuerpos hasta muerte,
y dejaron acaso algunas letras,
que luego el viento me trajo,
completas o incompletas,
si hubo suerte...
Hoy fatal calendario
te presentas,
a ungirme con acólitos aceites,
y yo le presto el cuerpo abecedario,
a tu orgía de nombres ordenados,
una boca me besa sin contrato,
otra maldice igual que antes lo hiciera,
y yo escaleras subiendo o rebajando,
cubro el rostro de semejante embite,
recuerdos por el tiempo acrisolados
otros muriendo sin que yo haga nada...
El viento me acompaña,
en la caverna herida de mi pecho,
repite suavemente una tonada,
que sinceramente digo,
sólo recuerda él y él la canta,
no queda de su letra eses o zetas,
tampoco esas vocales empinadas,
pero acaso llegue la memoria
y le acompañe un poco,
tengo letras de sobra
en el envés o el sobre de mi cama
otras se cantan solas,
estúpidamente a la intemperie
a la espera de que vuelva la memoria
y recuerde cómo amarlas
pero no ocurre así por esta tierra,
aquí lo que no hecha raíces
normalmente se pierde...
O deja de cantarle al viento...
JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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