domingo, 12 de mayo de 2013

...ES MEJOR HACERLO A SOLAS... / Poesía de José Ignacio Restrepo


PESCA NOCTURNA


Echar la red con fuerza
en el oscuro y dispuesto mar del tiempo,
echarla sobre el aire
con la suprema y tibia gentileza
del que apenas espera que regrese
en el segundo en que hale nuevamente
carencia que se llena y vuelve ilesa,
colmada de recuerdos,
ataviada 
de cosas insufribles,
idas, muertas,
pero también brillantes en seguida
como si fueran sabia cofradía
que te llama de lejos,
vocifera,
para entregarte vivos y dispuestos
los alijos de instantes reverentes,
perplejamente atados a los otros,
esos que llevan moho,
llevan cardos,
te punzan si los miras de reojo
pero es mejor de frente
y sin anteojos,
aunque te dejen llanto.

Recoges con dilecta fortaleza,
ves los rasgos del tiempo
allí asomando,
por milagro se salen un momento
y regresan a la red que les pusiste,
unos lucen ajenos, repelentes,
traen sellos de gente ya olvidada,
otros son de autoría inmaculada
y se lanzan con solo divisarte,
los recibes igual que si llegara
un hijo de la guerra
herido y triste,
y les das la mejor de tus sonrisas,
antes de retirar ese cordel,
que te ata al presente
y luego a ellos,
dejando sumergir la red intacta,
para que elementalmente dormiten,
en el fondo del tiempo
como antes,
con sus velos, ajustes, cicatrices,
y sus llamadas largas,
 titilantes,
para que abras el alma
y los levantes...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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viernes, 10 de mayo de 2013

CUENTO HACIA ATRÁS, Y LUEGO ME DEVUELVO / Poesía de José Ignacio Restrepo



ESOS VALORES


Cuando parece mi voz la que se alza, 
a manos llenas, camorrera y triste 
desde este altar escrito por mi mano, 
el mundo entonces reconoce mi silencio, 
la dimensión de su repulsa me ilumina, 
y depongo el deseo de llegar, 
para latir ante ese árido armisticio
de lo descrito por su numen reflejado...
Por eso también escribo dócilmente, 
llamado por ilusorios porvenires, 
hago al amor en su redil escaso, 
un pálido sembrado de jazmines, 
y lo rodeo de piedras que resalten, 
el valor sin regreso del segundo...
Cuando el sosiego solamente me adereza
se me vuelve en las manos transparentes
una moneda apenas, un billete,
para efectuar el sólido intercambio
de las horas por días aliciente,
entonces puedo darte nuevamente
cantos como rezongos, teogonías,
puentes para habitar almas partidas,
demenciales llamados a mis crías,
las palabras uncidas a silencios,
material de mi guerra puente adentro.


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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miércoles, 8 de mayo de 2013

A VECES ORAR... / Poesía de José Ignacio Restrepo



CASCABELES 
SOLAMENTE


Abajo,
beben los animales
en la acequia forjada llena de agua,
y arriba las palomas alucinan
por el sol que miran
de dilecta forma,
dan vueltas incompletas, anchas,
y nos enseñan a decir ningún problema,
cuando repiten con pasitos cortos,
sobre ese suelo sembrado
de coronas.

Tengo atados mis pies,
sangradas las yemas de mis manos,
tanto inmenso trabajo por hacer
que solo puedo con palabras
decir mío,
y entre tanto longevas esperanzas
bajan al río a beber el agua mía,
para traerla a mi boca,
sedentaria.

Abajo,
rojizas garzas tejen sobre el agua
milenarios milagros mientras miran,
sendas estampas,
tejidas en rutinas,
que nadie ve, digo,
si enceguecen
su maniática versión de la belleza,
cómo decirles, dios, 
que vean bien...

Cómo recuperar la esplendidez
de retratar los peces no comerlos,
de entre mirar los cielos
que nos cubren,
para evitar morir en fetideces
que provocamos todos,
por la incapaz aplicación tan diaria,
de reptar cuando las alas
impulsaban,
nuestros hombros al sereno
firmamento...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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lunes, 6 de mayo de 2013

EL SUEÑO MECE... / Poesía de José Ignacio Restrepo


EN MAGIA ARDIENTE


¿De qué alimenta sus ojos el que ve
este friso enclavado en mi alma arriba,
columnatas vencidas, rotas, altas,
donde hacen nido longevas aves raras,
de qué revira su estoico y perdido
reclamo fuerte que tiempla un alarido,
cada que yo levanto los cerrojos,
rompo las bulas, aplazo mis silencios,
para que el tenue el sentido se corone
como jumento de pesos ilusorios,
en tanto propios, no ajenos,
solo míos?

Y qué regresas sintáctico a la suerte
al poder verte en mi charco reflejado,
junto a tu arado dormido las semillas,
que no sembramos, no viste, se secaron,
tienes las manos como yo llenas de arena,
cortadas, ácidas, plantadas de quimeras,
y temes todo, agotado frente al sueño,
tus ojos míos, ardiéndole al sereno,
repto si ayer llegas, te vas o si mañana,
todas las guerras libradas dan alcance,
a tus solemne misión de andar vacío,
igual que hace con lo erróneo 
mi espíritu.

Y entonces, dime,
en qué te me parezco,
cuál arduo honor atado a una blasfemia
que recordaste de ayer como ofensiva,
 traes en alto como fogata que no asombra,
yo soy tu piel, en ambos ha nacido
esa pregunta flameada de armisticio,
y son tus manos las mías forastero,
tarde descubres que tú eres mi reflejo
entrando al lago donde duermen cisnes,
que han esperado chasquearas con tus dedos
para saber que el lago que dormía,
merced al lienzo amor, azul  del agua,
que reclamaba de antes su oleaje,
me despertó en los brazos de la amada
que preparaba entre sueños
mi equipaje...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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jueves, 2 de mayo de 2013

UNO MÁS O DOS MENOS / Poesía de José Ignacio Restrepo


PREBENDA


...y otra vez los pasos
a mitad del zaguán
entre la puerta del dormitorio 
y la cocina,
el perro facultado para estar
como amigo incesante
cada paso gemelo,
como sombra perplejo,
en mi lugar,
el día que se lanza sin decoro
entre los pálidos destellos
 del reloj,
y mi insomnio tenaz
pegado a todo,
donde miro él está,
hace rato le dimos pasaporte
para ser uno más,
ahora es noble,
sin su arista que se mofa
de lo mío,
este sitio sería un cruel lugar,
él me brinda respuestas
inclementes
para asuntos en el día
 concebidos,
no lo llamo mi amigo por respeto,
él merece una guerra sacrosanta,
yo las hallo y las traigo
a su presencia,
a su muda elocuencia necesaria,
y él les pasa revista
mientras presa mi piel
de la urticaria,
busca acoso en mis uñas y en mis dedos,
portadores de ánimo y consuelo
y de medianas ácidas sinceras,
sin nombre en mi carnal extravagancia,
herederas del casi por el todo,
y de ese poco de sueño
que a lo último vence
mi retozo...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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