miércoles, 12 de noviembre de 2014

DE NOCIONES Y APUESTAS / Poesía de José Ignacio Restrepo




PROMESAS

 
Destilados,
desde el alma noble
donde los dolores nadan infantiles
como si fueran queso entre su suero,
descoloridamente,
posibles de beberse e insalobres,
los ajenos y también los propios,
los pasados inmersos en los nuevos,
desapaciblemente,
y a su pesar
poniéndole más años a la vida,
tiempo de recobro,
ansias,
y candorosamente anhelo de perdón
para todo lo que puso sufrimiento
en la noción de ser,
nuestro sustento...
 
Y mieles quemadas sobre el pan
que luego llegan sin aviso hasta la boca,
no somos suficientes
para emprender el cambio de todo esto,
o somos demasiados,
muchos...
quizás es esta migraña absurda
de todos diariamente resumada,
esta ira mojada
cada instante,
con las lágrimas nuevas,
de nuevos penitentes nobles
que casi nunca son gente importante,
porque esos se curan comprando algo,
con la de turno yendo a un restaurante
o al mall para beber costosos vinos,
ese que hoy inauguran
al norte, 100 con 12
hoy por la tarde...

Los lentos de morir
rezan sin fin,
al frente de un vela enamorada,
parece que durara eternamente,
y sus voces no suenan, se desplazan
por el aire desganado pero vivo...
alcanza para ir y regresar,
los verás medio idos, omnicientes,
el uno sobre el otro descargados,
como durmiendo nieves que aún no caen...
esos tienen la fuerza inconcebible
de las arduas historias,
de las guerras,
y les es prometido el porvenir...
pero cuándo, no saben,
ni tampoco,
cuál de ellos,
el gris, el rojo fuerte,
el del volcán,
el que mirara Dante en algún canto,
el que no tiene pan ni agua tan solo...
nunca bien les responden mientras oran
de cuál promesa hablan cuando rezan,
si hambres calmará,
si tendrán vida,
si podrán agradecerlo en sus canciones
o esconderse como ratas
de verguenza...

 
 
JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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jueves, 6 de noviembre de 2014

JUEVES / Poesía de José Ignacio Restrepo



OTRO DÍA FEROZ

Benditas gotas de miel 
que hacen, otra vez, 
que me chupe los dedos...
cartas a la ventana
donde ayer noche reclinamos 
nuestros cuerpos desnudos, 
envío con mis ojos, 
mientras lento me los chupo,
diez dedos tuyos
pegados de mis manos,
semillas que crecen
todas hechas de ti sembrando anoche 
cuando en el cristal nos restregamos...
Ganguean las noticias económicas, 
yo oigo dentro de mi tu música,
y te busco desnuda entre mis ojos...
Los cierro fuerte, 
los abro,
vierto más miel oscura sobre el pan de nueces, 
instigado por tu ausencia 
para que mágicamente tú aparezcas...
luego lloro un poco, 
otro día solitario ha comenzado...
Y sentada en tu escritorio
donde cifras pasan raudas
y futuros de gentes determinas,
tus manos toman mi foto y la acarician
simplemente me miras a su través,
si pudiera mi amor, tomarte el pulso
vería como crece,
como aumenta...
y eso mi reina que apenas son las ocho,
el día y su caudal solo comienza...
qué será a las cuatro de la tarde
cuando sientas que se acerca ya el regreso,
y se vengan sin llamarles los recuerdos,
ese anís de la casa y nuestra cama,
y mis dedos de miel
saliendo, entrando,
y tú al rey esperando...
Ayer no está tan lejos,
en la noche restaremos las ausencias
y el calor bendecido de la casa
musitará deseoso
nuestros nombres...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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martes, 4 de noviembre de 2014

LA ESTRELLA ENTRE LA RED / Poesía de José Ignacio Restrepo



A MEDIA ASTA
 
 
 
Y la huella del pie lerdo en la marcha, 
no muestra que cojea tu arduo amor, 
solo que quiere irse y a la vez quedarse, 
pues ingenuo te piensa resistente, 
a su huida tardía, inconsecuente...
y vos, dama dormida, 
no le hiciste una magia antes de irse, 
escribiendo algún adagio corto y dulce, 
en mitad de su rojo corazón...
Ahora te aprietas el pecho adolorido
porque me fui 
tras ese nada que ahora es todo,
ese nada que tiene lo que sabes
ni regalando el cielo puedes darme...
 
Abre ventanas, sube a la azotea,
enhebra en las astas mi bandera,
que yo lejos ahora donde voy,
temperando los mares y mareas
veré la punta negra, desdeñada,
esos hilos que muestran lo que soy
en negro como suelo dar amor,
en terciopelo brillante, bien tejido...
mi pecho que contiene un forajido
sabe que sin signos te recuerda
aunque lo llames a muerte o a morir,
latidos desde lejos que te nombran
donde estás nada oyes
yo lo sé...
 
Y alcaravanes cruzan y los miras
pero rehuyes a saber del vuelo,
aunque fuiste en mis brazos una alondra
temblorosa y amante, contenida,
del paso de mi cuerpo por el tuyo
en vez de apaciguarte y condonar
mis vuelos que partían a otras partes,
quisiste sin que viera a cuchilladas,
cortar mientras dormía mis dos alas...
de ahí mi huida simple,
mis silencios,
y esta picada que hace distancia
y pone mil sufragios de por medio...
ya déjala abierta otros mil años,
y la bandera negra a media asta,
y cósele también nuestros recuerdos,
quizá ellos revivan mansamente
cuando sean objeto de tus ojos,
y ardan solo un momento
allí en tu pecho,
mientras cuidas las flores del jardín
que solas te reciben deseosas
para que dulce les des
mientras recoges los frutos
del abrojo...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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lunes, 3 de noviembre de 2014

RELACIÓN DE ORIGEN Y DESTINO / Poesía de José Ignacio Restrepo



 PUENTES CAÍDOS


Rostros que miran
desde los tiempos feroces
donde no había nada,
ni vos, ni yo,
ni estos que se asoman a mirar
en la palestra diaria,
los que cantan de salina moral y en desventaja,
los que mueren sin ser reconocidos,
que se dan por vencidos...
Y después del renglón donde se marcan
las palabras silencio, dueño y mudo,
qué puente colocar
para unir el sucio piso con el muro
sin colocar allí saldos cremados,
cenizas esparcidas con bromuro
y las fotos de cadáveres y sombras
acampando sin saber en la pared,
como todos mis muertos,
mis serenos perdidos y vejados, 
que elocuentes me miran
desde el sólido muro
como recuerdos heridos y varados,
pues los puentes que ahogan su heredad
en el hueco denso y melodioso
son al fin lo único que queda,
no lo niegues,
la distancia entre un hola y un adiós.
Mi mama tuvo cientos de camándulas,
rezadas y contadas muchas veces...
yo las veía, parecían piedras vivas
con las que hablaba de cosas sin sentido
para agrandar el tiempo de la noche,
o restaurar las voces de los mudos
perdidas sin sustento en esas noches baldías...
Bellos gorjeos sus rezos,
presos entre jaulas invisibles,
con las serenas mentiras
haciendo de cubierta cotidiana
para impedir que las heces de los vivos
oxiden el piso de todos los hogares,
que con sus puertas invisibles
y un letrero de ayuda
que nadie puede ver entre tanta mentira,
dan direcciones etéreas,
dicen la verdad sobre los puentes caídos...
Cómo sonáis perpetuamente en mi cabeza,
cómo recibo vuestros calmos ósculos
sobre mi piel cuarteada 
hecha de hilos,
de brillos adecentados y omnicientes
que a veces veo también
entre las canas adorables
de ella.


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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sábado, 1 de noviembre de 2014

TODOS LOS BROTES / Poesía de José Ignacio Restrepo


RECIÉN NACIDA


Colgada cornucopia, 
donde duerme tu sueño, inmenso, 
bien tallado, 
sin el mito del siempre quemándola a suspiros
o la cresta del antes riñendola por dar
aquello que seguro nunca tuvo,
 acaso no la ves pero la escuchas, 
la lees en los áridos carteles, 
y luego piensas riendo
que está sola,
que está vacía desde hace mucho tiempo,
que ya no tiene ansiedad o vocación,
y la respetas, como algo que no muere,
- tu madre te enseñó,
legítimo es -

Luego ella se derrama, te enaltece,
se sienta a dormitar en tu mirada
como hacemos los otros cuando hallamos
el ánimo mordaz entre las letras, 
igual que lo hace el aire cuando entra
a todos los alvéolos vacíos
y advierte que no fumas hace tiempo,
amada cornucopia que me traes
los versos de un renglón desde la calle,
respira, se sonríe, se levanta,
me vuelca entre cansadas resonancias
que entonces se despiertan revividas
en tanto pueblan versos y poemas,
es claro,
 miran desde el renglón
como respiro,
el orden de las letras, su sentido,
su visionaria senda de verdad,
y esa añeja y tejida resonancia tocándose,
sintiéndose,
enlazándome
con su sentida copla trinitaria pasando por el bies
de mi alma grande,
si la miro de adelante para atrás...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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