domingo, 12 de octubre de 2014

CADA AIRE QUE LLENA LA ALTA VELA / Poesía de José Ignacio Restrepo



 GASTARSE TODO

Me sería corteza
esta simple y rotunda 
palabra de la noche,
o árbol reteñido
en el dibujo fresco de un niño
que no atiende que es la hora de dormir,
o pavimento nuevo donde corren
invitados de una larga maratón,
o simplemente envión
de otro coraje,
porque no tiene rojo mi paisaje
y al cuello de la patria camisa
se le acabó ese rígido almidón...

E inocente secuela
de una enfermedad sin nombre,
que llamo a esta hora Clodomira,
para poder reir cuando me duela
o cuando vea el borde
de la ira,
y entonces esa tímida pregunta,
porqué me paso a mí,
contesta Vida,
entre la brisa intacta me hablará,
y por qué no papá,
si eres igualmente abanicable,
de la piel que se pudre
atardecida,
o culpable de ir y de volver
habiendo tantos temas importantes,
perdiendo el tiempo cual si fuera aire,
o aire que se llena de ocre orín,
o agua,
que se marcha entre las manos,
tú te puedes morir ahora mismo,
y nadie pondría a medias la bandera,
entonces
eres árbol o corteza,
igual quería decirte que no botes
esa pasión que nace por la noche
cuando a tus ojos viene
el negro sueño
musitando señor
puede ser el mañana algo sin nombre,
una caja que traiga grandes cosas,
o también la envoltura de lo simple,
la palabra de aliento que no oíste
o el pájaro dejando buena suerte
sin nadie que lo viera,
o acaso ese silencio de una hora
que te dejó entender
que sos mortal...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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miércoles, 8 de octubre de 2014

RECITANDO / Poesía de José Ignacio Restrepo



VEO VENIR

Somos prisas y afanes, 
tareas que nos viven en la carne, 
costumbres y llegadas, de lo nuevo...
colofones...
pero, además transitan por el cielo,
y sorben la saliva que nos sobra
cruzando sin permiso el paladar,
estos húmedos y bellos talismanes, 
con nombres de otros y el nuestro 
a bordo atado...
Y atrapados solemos confiscar
esos múltiples dados, las apuestas,
reñimos con la suerte y el azar
por que no dejan sal sobre la mesa,
no basta con saber que está servido
el bien de todo ateo comensal,
la vida,
con su calidad promiscua,
repartiendo regalos y sonrisas,
juntando entre la flores
que se secan
el lánguido decir de los profetas,
no durará este silbo,
no lo aprendas...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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sábado, 4 de octubre de 2014

Y ENTRE EL MAR HAY UN CIELO / Poesía de José Ignacio Restrepo



VOCES VIAJERAS

 
Y encargar las palabras,
mandar traer al mar los azules vocablos
que den nueva inocencia a mis silencios,
conventuales y densos,
iniciales,
que bogan en su abúlica potencia
convergieno en serenos espirales,
que parecen nombrando en mi dedal
una pobre llovizna lacerante,
de enamorado lejano,
al que todo lo erigido se ha caído
y de claro ha tornado
no sé cómo,
en tejido sin bies, crepuscular,
que da miedo el solo conocerlo,
no se diga mojarlo
o deshacerlo...

Pongo de nuevo sellos al silencio,
lo arropo,
lo rebrujo, lo enmascaro,
hago chanzas con el,
de momento le invito a jugar dados,
yo le gano, y luego en el me pierdo,
amándolo,
por éso, porque puedo,
le mando en esta rúbrica de miedo
una inocente mirada a mis palabras,
no las dejo,
las amo, las reprocho,
dejo trazas de mi sobre sus sombras,
y las convierto sobre el mar
en mil alondras,
para que vuelen al sur desconocido
y vuelvan hechas de azares y de trinos,
a enseñarme
cómo se ama al cielo
si este calla,
qué beso da mejor la boca amiga,
que no avicen en ecos
las palabras,
si se rompe en misión reconocida
y se abre de nuevo generoso
para hacer ambrosías y geranios
en los mozos aromas renovados,
que en la voz del poeta
se regresan,
sin un mapa de ayuda
solo viajando en el a dónde
de sus dudas...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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miércoles, 1 de octubre de 2014

DESTENDER EL AZUL, DE UN CIELO ALARGADO / Poesía de José Ignacio Restrepo



 CAMINAR
 
 
De todas las soledades
pasajero con visa y pasaporte,
cuyos motivos son siempre
sus únicas licencias,
asi los lleve presos intramuro
y les dé poco sol y poco juicio,
con ayuda del gris y taciturno
apático decoro mustio,
presente como todo lo que tiene
en el brillo certero de sus ojos,
en su paso que parece desdeñar
la dureza del suelo,
o el rencor en la vista
de los otros,
por eso tiene armas, centinelas,
panes con queso y agua,
y aceitunas,
y una flauta para dar canto a la tarde
si la noche demora
sin motivo...
Y si olvidara en medio de la prisa
esa canción de moda
o su estribillo,
tiene entonces como último recurso
su silbo entonado y repetido
que oyen quienes le ven
y quienes le ignoran,
por ser agudo y terco como él,
y sostenido por aire
tan semejante al carácter de sus sueños,
que como él
vienen y van,
vienen y van,
mareas de mar y nubes
que hasta el suelo
regresan,
convertidas en cantos
y lloviznas...
 
 JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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lunes, 22 de septiembre de 2014

HORAS DE DARSE A FONDO / Poesía de José Ignacio Restrepo


CIRUGÍA


Un Aramis más joven que tú misma
desenvaina su hoja y sobre ti, 
hurga con lo que sabe a mano alzada...
deja que haga círculos, caminos, 
la ola al final irá hasta la ensenada, 
y este puerto que es muelle hilvanará, 
realidades y sueños, ya mañana...
Enferma entras dormida a este lugar
reteñido de blanco, blanco hueso,
no sabes si en virtud lo lograrán
y detendrán la runa del infierno,
que ha estado suspendida en tu cabeza,
desde el día fraterno en que naciste
y te tomaron otros de los pies,
para hacer que algo de aire te habitara
y pequeña tu boca, les gritara,
- ya está, ya dejen de joder,
¿no saben que es ganar a una mujer
si no es dándole palmadas en las nalgas? -

Es cáncer, está algo detenido...
no parece crecer ni hacer hijitos,
tu cara parecía de una muerta
y le dijiste, ya...sin conocerlo...
sáquelo de una vez...y se rieron, 
pues no eran tan amigos todavía,
usted es una guerrera, puedo olerlo,
lo va a vencer, de éso estoy seguro...
Y ahora estás dormida y él despierto,
mirándote la testa ya cortada,
imaginando que esto ya es pasado,
que te encuentra en el parque, en el mercado,
que le muestras los niños y le cuentas
que son los frutos bellos más amados
de ese matrimonio que acabó
riñendo como locos y gritando
dos años atrás en un juzgado...
Te mira con amor, el cirujano,
y te dice, que sos una guerrera
que vas a superarlo de su mano,
entrenada para dar mágica vida
si algo más o algo menos la amenaza,
mientras vuelve un poco la cabeza
alli está, quieta y respetuosa
esa muerte cobriza a la que mira,
sentada en la esquina
de tu cama...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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