EL SUEÑO
Liviandad,
solo el último gajo de noble oscuridad
posando allí como la firma de un fauno
sobre el pétalo extendido
de una noble flor de liz...
Se ve la nuez de Adán del elegido
porque respira el halo de su piel
y ella lo mantiene respirando,
le da de su sueño solo cuatro letras,
las manos su presencia bautizan,
mientras él se separa algunos metros,
le mide la ilusión,
se la aquilata,
vestido de sus sueños él camina,
con el paso
lento que conoce la noche,
luego vuelve hacia ella
y le acaricia el cuerpo dormido,
a ella,
de nuevo,
que entre
sueños musita su nombre...
Corazón de negro,
una gota de alquitrán
alcanza a emerger,
lavada por el sueño de la noche
y humedece la blanca mañana
bajando en su dormida cara
con el oscuro sueño
durmiendo sobre su piel.
JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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♥
ResponderEliminarLa noche que lava... Qué belleza poeta !
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