DESPEREZA...
Según el mes del año
se levanta al sagrado quehacer
tu espíritu bravucón desaliñado
más tarde, huevón, o más temprano,
con los gastados mofletes iracundos
por ir leyendo a donceles y queridas
tus cautos pensamientos y los otros
los gastados,
los mil veces repetidos,
los idos sin llegar, los cancerosos
y esos que tienen llanto en el zaguán
llamados por mi piel los perezosos,
que no por pestilentes son de menos
en el mes de diciembre
o en enero...
Hay cotorreos viejos sin cantar
y suaves nuevas coplas
que aún no nacen,
vendrán con sus acentos cual falaces
deseos de reñir o jorobar
a otros que callados les esperan...
dirán cuando los lean, lo pensé,
de una mejor manera y no lo dije,
entonces el poeta de aprendiz
con ecos dislocados y dos dados
hará muelles, probetas, barcos malos,
inundaciones, dádivas, pereques,
dos o tres guerras santas sin país
que apenas en las letras se levantan
y no matan a nadie,
solo atañen
a estos que relinchan mientras hacen
herederos de diez sopas de letras
resueltas mientras diezman un arroz
acompañado de un caldo ya rancio;
y el loco con su queja proletaria,
poseedor de quintas y silencios,
unas imaginarias y lejanas
y esos propios conservados pese al uso,
profundos como pláticas de hados,
que se suelen quejar sin audiencia
igual o acaso más,
en esta tarde
del cuarto día de un año prestado,
y el cielo de diciembre ya sin luces,
con enero se topa
en esta noria impúdica que tiene
un bautizo sin niño y sin iglesia
parecido dirás
a un entierro cuyo deudo despereza...
JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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