miércoles, 16 de octubre de 2013

INVIERNO / Poesía de José Ignacio Restrepo



DE MORDER 
EL LÁPIZ


Puede ser ahora mismo un nuevo clip
pero siempre prefiero esa cubierta
que cubre de metal al borrador,
del lapiz amarillo, salvador,
instrumentos que pasan por mis labios
y terminan sin más entre en mis dientes,
proezas de metal, 
mientras la pienso dos veces,
aplacando premuras en la boca, 
que ya supo de sales y de vinos, 
el tercer pensamiento me la trae 
completa, diciente, majestuosa,
y ahora quiero sus ojos, 
lo que miran ya mismo,
lo que tengan atrás como desván, 
la luciérnagas vivas que rezongan
y suben por sus sueños desalmados
dejando sus sencillas huellas luminosas, 
que puedo ver, si,
a pesar de este sol canicular, 
que tiene cara de volverse una tormenta,
y este sorbo de inercia, 
estos parajes internos con relieve
y cansancio,
de llevarme a cuestas,
con mi prisa a cuestas,
al pensarla aún más por cuarta vez
puedo verla de pie allí en la acera
la sombrilla que no se deja abrir
en medio del fragor de la tormenta, 
que ya llegó a sus pies,
veo sus lágrimas de anís, 
bajando fugitivas por el rostro
su miedo de verse medio muerta
al pasar corriendo entre los coches,
un sorbo de muestra de su llanto
es un vino precioso
y no puede salir desperdiciado ni en esta
ni en la otra fiesta, 
la arcana y ya postrera de las almas...

Como un ósculo de invierno 
que se lanza a cualquiera en la estación,
cuando ya colocamos los dos pies
sobre esa pequeña escalerilla 
que es promesa, o no,
y es inminente el adiós con lo que ves,
dejo todo abierto en la oficina,
y salgo a la tarde, a la calle cohibida,
y corro,
corro,
corro,
a campo traviesa entre los coches,
mientras la lluvia se suelta
y borra sin esfuerzo los contornos
de todo lo visible y lo invisible,
me demoro un poco pero llego,
y ella me ve y sale a recibirme,
parece un ángel en misión de hierro,
no sabe que aunque luzca un salvataje
es ella la que salva todo,
con su pelo mojado, su voz bella,
y la sonrisa venciendo
sobre todo,
el fragor inclemente
de esta tarde,
que apenas yo llegar
 ha roto fuentes...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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lunes, 14 de octubre de 2013

A LA NUEVA DIRECCIÓN / Poesía de José Ignacio Restrepo



 SPECIAL DELIVERY


...te mando mi corazón, hoy, 
sépalo bien usted 
que gracias al amor y a la razón, 
él siempre anda de viaje, 
sosténgalo en su mano un rato, solo, 
y sentirá lo que es cargar la lumbre, 
asistir a las guerras del saber, 
entablar luchas ciegas defendiendo 
el hacer del perdido don decoro...
y creer en los hombres y mujeres, 
que pueblan estos sitios, 
a pesar de que el odio los desmande, 
y les pierdan los sueños por tener, 
esta tierra de todos, 
para ellos, 
solamente para ellos solos...
...te mando también lo que guardaba en él
que he ido embodegando poco a poco,
pues el espacio se hacía necesario,
y no podía latir
las veces que el manual fiel nos pedía,
ahí ves que tu pronombre se repite
un mil doscientas veinticuatro veces,
en el primer cajón
y en el segundo,
ya no contaba yo
pues me cansé...

Pediste que lo hiciera, no lo sé,
que este final es casi dibujado
pues no debe sentirse como bueno
lo que llamamos bueno sin razón,
y privamos al fin de la emoción,
auque sea un tesoro
bien guardado...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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sábado, 12 de octubre de 2013

UN MINUTO DE TODO POR LA NADA / Poesía de José Ignacio Restrepo



 QUE ERA YO

Tomados de las manos ella y yo,
recitábamos silencios vagos,
la sonrisa vanal que bien redime
a los que ya hace mucho no maquillan
esos seres que son
y lo que buscan,
era para nosotros el vestido,
la balaca feliz de la rutina...
En un vuelco increíble de la tarde
me dijiste que todo terminaba,
que buscabas sin más un nuevo atuendo
para tu vida, algo de aventura,
y todo se sumió en un gris profundo,
la palabra final llegó cumplida
para asistir a los dueños de esta fiesta,
como espada saliendo de su funda...
Yo tenia ese poema entre mis manos,
uno que hablaba de amor,
de perfecciones,
de felices trasbordos de las manos
en acciones capaces, perentorias,
buscándose en placeres pares,
con los ojos cerrados...
Para quién diablos escribiría yo estas líneas, 
me dije y me tomé el siguiente ron
me ardían los recuerdos muy adentro, 
cosa rara, es inútil no reconocerse
cuando llega el final,
aunque no llegue igual
para los dos...
Y te entregué el poema de mi amor,
reivindicado, con algunos tachones,
y nuevos versos, si...
Vos sos la lucha, la herramienta alzada, 
vos, la palabra hendida y desdeñada, 
la caricia furtiva que recuerdo, 
la esmeralda sin talla
cuya belleza férrea, contenida, 
no bien descrita está en textos de calle, 
ni en la vectrílocua acción de un falso docto...
Vos, caballera, tan alta, que yo tuve,
con quien visité países rescatados
de la ira y la duda,
donde estuvimos no existen pasaportes,
y pude ver con tus ojos, tú en los míos
las carencias del hombre y su llenura,
caminamos la lejana fronda, 
los desiertos infames,
entre palabras de vidrio sin frontera, 
yo en tu piel y tu alma contraparte, 
estoy feliz,
todo fin es un principio,
solo llama sí debo ir a buscarte
por que caíste y tienes las rodillas,
peladas igual que tus nudillos,
porque nada salió como esperabas
y has debido romperle sus cojones
al que pudo sin nada convencerte 
y hoy sin más te llevó,
de este hogar que tenías
que era yo...
 JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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martes, 8 de octubre de 2013

POSTALES ROTAS / Poesía de José Ignacio Restrepo

 
LABIOS SOLOS


Aunque no te respiraras, 
y en ese aire de moléculas vivaces pero agónicas,
solo dejaras puestas sin cuidado
huellas de tu surtido murmullo de tristezas, 
el te lleva al vecino jardín de sus aromas, 
no a los tuyos, 
no a estos de tus voces algo hartas, 
sino a otros colmados e imprecisos, 
que sí nos llenan, 
¿ves?
 ...poesía, este útil garabato, 
que nos hace mover sin más los pies, 
y a veces cantando algo los labios,
en pos de otro momento y de otra piel...
De más está decírtelo, pero no,
ese aire se hace del cruel latido que no oímos,
de la símil música convulsa
con que tiñe su hora esta vida toda...
también ella que adorna algún recuerdo,
que fue precoz, suscinta, entrometida,
reverente al amor, a la pasión,
que sabía tomarse de mi boca con esa rabia loca,
y a la mía bondad de darme a ella,
una mujer que sabía ese dulce catecismo,
 adherirse sin más al rancio ayuno,
a la existencia del otro atarse fino, 
a ésa, que pensamos como propia, 
y un segundo después enmudecidos
comprobamos que era un ansia compartida, 
edema curado ante el sollozo
de dos que hicieron nave transitoria
en sus arduos instantes,
que son solo un compás sin instrumentos,
una gesta alterna del destino, 
atenta para darse al que convenga, 
éso, al que sea que lo pida bien...
el amor, guiño eximio, trampa tonta...
un carnal escozor, un mar de leva 
en aquella ciudad inolvidable
que ya olvido su nombre 
en mi memoria....
JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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sábado, 5 de octubre de 2013

24 HORAS, LAS ÚLTIMAS / Poesía de José Ignacio Restrepo


CON LA SANGRE AFUERA
( turbio )


Ropavejero no sabes o no quieres
recoger la minuciosa pañoleta
que retiene la mancha y el color
de la última lágrima de guerra,
yo dejé de llorar pero ella no
y mi pierna estallada aún me pica,
como si la llevara sin lavar,
con pantano o con greda de labor,
de esa fina que sirve para hacer
 esas obras que llaman Arte Novo
cerámica que venden a buen precio,
por unidad y también al por mayor...
Trapos que tienen dolores entrabados,
los del mundo pegados como brea,
y los propios sentidos a destajo,
dolores resabiados en motín,
rasgados como ala que se quiebra
de silencioso ángel de la guarda
rebajado al nivel de querubín,
que no alumbra pelea de cuatreros,
ni celda nona de una cárcel llena,
donde un jefe se duerme sin pedir
algún mustio perdón por honda pena
causada por su mano traicionera, 
que recia hundió un puñal como si fuera
regalo para cruel pelafustán,
sobre el cuerpo andariego de un extraño
que caminaba en una  sola pierna,
- desconocido de unos veinte años
al parecer ex sargento del ejécito,
que recién salía de un cajero,
con el dinero completo de su pago
en su mano que no llevaba la muleta
como ingenuo que debe ser robado -
pero por qué matarme me pregunto,
con los ojos cerrados desde adentro,
atracado y sin vida presto al viaje,
NN sin más...
Y mientras tanto Raquel
haciendo fila
para pagar el servicio de hospital,
y así puedan liberar a nuestro hijo,
que estuvo enfermo de hipo quince días...
Quién me despierta por dios,
que fea broma,
este cuchillo me estorba al respirar,
debo poner de inmediato una demanda
para que busquen al bruto que me ha dado
este golpe perfecto al corazón,
y me ha manchado sin remedio todo el pecho,
incluída la fea pañoleta,
que me puso Raquel en el bolsillo,
"por si moqueas querido,
por si un pañuelo precisas
en este frío día..."



JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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