jueves, 22 de octubre de 2015

MARES ADENTRO... / Poesía de José Ignacio Restrepo



NIÑO AMOR


Algo de aire...
Tomas impulso y saltas
con gatuna heterodoxia
sobre el charco impreciso de mis lágrimas
vertidas sin medir y a cuentagotas
por buscar en tu piel mis mil deseos
vestidos de franela, jean o frac
durante noches angostas, fiestas diurnas
y ensoñados lugares que inventamos
entre velos y dunas que no estaban
para otros distintos de nosotros
en las lineas y puntos de algún mapa...
Ríes, pareces una niña,
no puedes entender que estés mojada
entera, de los pies a la cabeza,
por mis llantos de jaula,
no puedes entender que aún haya amor
en el camino fangoso que sin huellas
carece de nosotros y el color
que hace posible vivir frías etapas,
que tienen verjas viejas y oxidadas...

Algo de aire te pido
y te retiras,
y yo digo al revés,
ven un momento,
es que tienes mi aire entre tu aliento,
mi mirada entre el silo de tus ojos,
mi camino en la quietud saldada
de tus pies que se alejan
poco a poco...
Dudas, y das un paso hacia mi voz,
y algo cambia, se entera, desdibuja,
tus labores de olvido destacado
que hace rato, mi amor ya comenzaste 
estando aún a mi lado sin estar...
otro paso y escuchas mi latido
serpenteando en tu tosco desafío,
quieres ahora correr hacia la puerta 
que ves desde el reflejo algo abierta,
pero al tomar segura el picaporte
sin querer tocas la niña de mis ojos
que está llorando, 
ordenando lágrimas parejas,
en el suelo, 
de hinojos...

Y entonces solapada te levantas
auxiliando el ropaje de tu risa
para que no se moje en ese lago
de llantos compartidos,
de lugares comunes,
de momentos perdidos...
tal como se levanta a un tierno niño
que sin culpa ha sufrido una caída...
Niña, 
venga lo abraza,
dele de su dolor un poco de aire,
que hable, que explique bien,
que ésto le atañe...
luego viene el abrazo resarcido,
la suma de culpas pingües, una risa,
el beso que allí esperaba, la sonrisa,
y antes de que anulemos lo pasado
bendecimos el gusto a pesimismo,
la sal que ya quemaba nuestros labios
pues justo en ese negro vaticinio,
del beso atrincherado, el negro adiós,
nacía del abrazo no negado,
y la risa suicida
frente al charco de lágrimas del otro,
el niño aventurero del amor
que nunca da un momento por perdido
ni cree que esté roto su juguete,
levanta un poco el habla y al garete
impreca, riñe, canta...y exorcisa
del llanto ayer vertido se levanta
blandiendo entre sus ojos
libertarios
la flecha algo gastada
y ese arco
para herir el dolor que nos ganaba...
y dejar que el amor diga otra vez:
es casa tomada...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©


4 comentarios:

  1. Cuando un poeta, logra llevar a su lector hasta las lagrimas, es,...Un grande de las letras...Pocos lo logran, por lo tanto José Ignacio Restrepo, vayan hasta a ti mis parabienes y felicitaciones y deseos de que sigas adelanta y llegues a ser reconocido como lo mereces.
    Desde el fondo de mi corazón. delba.

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    1. ... qué han sido tus lágrimas sinceras dueñas, señoras, de un bello compartir... hemos leído lo que escribimos que es como mirar el corazón cuando late y cuando no... gracias por éso. Por venir a sentir en estos versos. Abrazos Elba.

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  2. Sencillamente sublime, letras que llegan y se quedan para seguir disfrutándolas, gracias poeta por tanta belleza. Un abrazo.

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