miércoles, 25 de enero de 2012

ESE DULCE DE LA MIEL… / Poesía de José Ignacio Restrepo


UN DETALLE
DEL HÉROE

MANOS QUE VEN

La derecha metida entre el bolsillo,
mientras la izquierda
al pañuelo va aferrada,
seca el sudor que la cara bien labrada
tras un día entero sin virtudes,
poesía de piel, canto y fatiga,
como en diez mil o en cien igual sucede,
rostros que cuentan historias de perdidos,
de ciudades y campos bien nacidos
que han perdido su nombre entre rutinas
de infiel sobrevivencia y mercadeo,
el frío octogenario de la nieve
en mitad de un verano matadero…

Tengo nombre de guía desde siempre,
encuentro los cadáveres tirados
en callejuelas sin el número correcto,
los gatos me conocen hace tiempo
pues recluto maullidos
que me cuentan donde mueren los humanos
que hace tiempo en la calle viven presos,
con las manos atadas a sus sueños,
y el presente quebrado, fracturado,
con pedazos de yeso que blanquean
las fisuras vacías de recuerdos
que no han llegado a ser,
cardos pasados…

Virtuoso de silencios majestuosos
que llegan hasta aquí desde muy lejos,
me dejo de pasiones y remedos
para asistir a las escenas tibias,
un pequeño charlando con su perro,
tan sucios que relucen por lo bellos,
una torpe aprendiz torcaza al vuelo
que recoge maíz de aquella acera,
para darle a un polluelo que ha quedado
huérfano desde ayer
cuando un pesado
que reparte correo a toda marcha
a su madre torcaza ha atropellado,
mientras ella urgía a sus dos alas,
para salir del rumbo sin lograrlo,
el asfalto es su lápida rojiza
hasta que llueva duro y lave todo,
yo recluto serenas ausentes
que nombrando la muerte,
van unciendo a la vida
sus retoños…

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

2 comentarios:

  1. Baños de realidad precisos, valor prestado por la retroalimentación, volver los ojos hacia afuera adecenta el interior cuando saben ver, ejercicios que bien sabes hacer poeta.

    ResponderEliminar
  2. Loterías que creí perdidas, y luego reclamé, entre la a y la b, nombrando la vida adecentada, como en favor la llamas, querida Carmen,solo la ardua y dulce a igual tiempo, presencia reencarnada de la poesía...Abrazos a tu corazón, que vino a latir un poco en la secreta...

    ResponderEliminar